Entrevista a Lili Fernandez

Entrevistada: Lili Fernández. Psicoanalista, miembro de APOLA

Entrevista: Claudia Novillo, integrante del Consejo Directivo del Distrito VIII

Desde el Consejo Directivo nos propusimos, en el marco del mes de Octubre en que se conmemora nuestro día, conversar con Colegas representantes de nuestro Distrito. El objetivo es abrir las puertas del Colegio para juntos poder reflexionar sobre nuestro rol dentro del campo de la Salud Mental sociocomunitaria, haciéndolo dialogar con lo particular de nuestra época y dar sentido a lo institucional como espacio de diálogo y lucha por la jerarquización de nuestra profesión. 
Lili Fernandez reside en Olavarría y tiene una amplia trayectoria en el campo teórico-clínico desde el psicoanálisis, no sólo en  la atención clínica sino también como supervisora y coordinadora de grupos de estudio de la obra de Lacan. También es socia activa de la Sociedad Psicoanalítica Internacional APOLA (Apertura Para Otro Lacan).

Pensar la clínica en tiempos de inmediatez: una conversación con Lily

Una invitación a reflexionar sobre el lugar de la psicología en la actualidad, los desafíos de la práctica clínica y la importancia de sostener preguntas que permitan ampliar nuestra lectura del sufrimiento humano.

Para iniciar este encuentro, conversamos con Lily sobre los desafíos que atraviesa nuestra disciplina en un contexto marcado por la virtualidad, la inmediatez, las transformaciones sociales y el avance de la inteligencia artificial. A partir de su trayectoria clínica y académica, reflexionamos sobre las demandas actuales, la especificidad de nuestra función y los aportes del psicoanálisis para pensar los problemas desde una perspectiva compleja.

 

La psicología frente a los desafíos de la época

 

Entrevistadora: Si pensamos en algunas de las características de nuestra época —la virtualidad, la inmediatez, las dificultades socioeconómicas y políticas y un clima social global bastante turbulento—, ¿qué reflexión te merece la importancia y el sostenimiento de nuestro rol profesional en esta coyuntura?

Lily: Los discursos de época anuncian vientos terribles. Uno de ellos es que la inteligencia artificial nos va a dejar sin trabajo. Sin embargo, como vengo de una época en la que el Proceso amenazaba con dejarnos sin profesión y con el cierre de las universidades, estas advertencias no me producen demasiado temor.

Entiendo que tenemos una función social que no es tan sencillo borrar mediante una tecnología o un abuso de poder. La psicología ya está instalada en la trama social como un valor que forma parte, casi, del sentido común.

En mi época, ir al psicólogo podía asociarse con estar loco, con el fantasma de la locura. Hoy, en cambio, prácticamente nadie se pregunta por qué alguien va al psicólogo. Ha cambiado incluso el paradigma que sostiene la consulta: antes podía estar vinculada al temor o a la intranquilidad frente a la posibilidad de la locura; hoy, muchas personas consultan porque quieren sufrir menos.

Y la época no nos promete que vamos a sufrir menos. Por eso, considero que la vigencia de nuestra profesión sigue intacta. La cuestión será si nosotros logramos dialogar con la época.

Entrevistadora: Coincido en que hay cambios a los que necesitamos ir adecuándonos, pero la importancia de nuestra intervención y de nuestra escucha sigue vigente. En esa línea, ¿qué cuestiones novedosas empezás a escuchar en la clínica respecto de los motivos de consulta y las presentaciones actuales?

Lily: Para mí, que llevo muchos años en esta actividad, lo más novedoso es la naturalidad con la que hoy se tramita la idea de consultar. Puede parecer algo menor, pero no lo ha sido durante muchísimos años.

Esto tiene una ventaja para nuestra posibilidad de intervenir, pero también presenta una dificultad: la consulta se banaliza en demasía y se espera de nuestra función algo parecido a lo que suelo llamar, entre quienes me conocen, “Consejos para ti”.

Creo que es importante distinguir tres dimensiones de nuestro rol.

Una es la del acompañamiento social, que podemos ejercer en diferentes espacios y ante distintas situaciones. Otra es la intervención institucional, por ejemplo, en relación con la Justicia, las instituciones educativas o la Policía. Y otra es la que recibimos en la consulta clínica, donde se despliega una demanda de sufrimiento que requiere un abordaje específico.

No me parece conveniente que dejemos de distinguir estas dimensiones. Necesitamos contextualizar nuestra intervención y adecuar el discurso al ámbito en el que somos convocados. Adecuarlo no significa decir lo que el otro quiere escuchar, sino reconocer qué tipo de intervención podemos y debemos realizar en cada contexto.

No es lo mismo una intervención puntual, que puede tener una modalidad más cercana al consejo, que una consulta en el consultorio ante una demanda de sufrimiento extremo. En este último caso, el recorrido que puede producirse a partir de esa demanda y de la imposibilidad de responder rápidamente requiere una estructura discursiva y una lógica muy diferentes.

 

Más allá de las respuestas inmediatas

 

Entrevistadora: Cuando hablás de los “Consejos para ti”, aparece una modalidad que muchas de nosotras conocemos: aquella revista que combinaba moda, cocina, consejos prácticos y hasta cartas de lectores en las que opinaban psicólogos. Lo relaciono con una presentación actual de las consultas: la expectativa de resolver inmediatamente aquello que aqueja y de encontrar una respuesta centrada en el problema individual.

¿Cómo pensás esa demanda en relación con nuestra función?

Lily: Justamente, la transformación que tuvo nuestra disciplina —que hoy permite que la consulta sea una posibilidad más común— nos exige distinguir distintas modalidades de respuesta.

Podemos abordar una situación ofreciendo un concepto o una orientación puntual. Pero nuestra función específica no debería agotarse en esa dimensión. Se trata de ver si podemos avanzar hacia una lectura de la estructura del problema, interpretarlo y construir una respuesta que no se limite a resolver algo al paso.

La posibilidad de dar una respuesta inmediata no debería hacernos perder de vista la complejidad de aquello que se presenta en la consulta.

¿Por qué el psicoanálisis?

Entrevistadora: Conociendo tu trayectoria académica y clínica, quisiera preguntarte por tu elección del psicoanálisis y, especialmente, por el psicoanálisis que propone Lacan y que retoma Apertura para Otro Lacan (APOLa), asociación de la que formás parte. Es una perspectiva que, de algún modo, va a contrapelo de ciertas posiciones del cientificismo moderno. ¿Por qué el psicoanálisis, Lily?

Lily: Desde el primer día después de recibirme, fue la perspectiva de análisis que más me interesó, justamente desde el punto de vista científico. Entre las propuestas que encontré en la universidad, me pareció la que apuntaba a formular buenas preguntas, preguntas que no fueran fáciles de responder.

Pienso que el psicoanálisis pudo enriquecerse con las teorías freudianas, con los desarrollos posfreudianos y con la llegada de Lacan. Y creo que puede seguir enriqueciéndose con nuevas lecturas.

La perspectiva de APOLa me convocó, en particular, por las preguntas que plantea acerca de la epistemología con la que pensamos los problemas. Las diferencias entre Freud, las corrientes posfreudianas y otras perspectivas, como la winnicottiana, también tienen que ver con los modos en que construimos y abordamos esos problemas. Son perspectivas que me ha tocado estudiar a lo largo de mi trayectoria.

Para mí, las buenas preguntas son necesarias para el campo del psicoanálisis. Van más allá de las urgencias de una época, aunque esas urgencias también nos interroguen.

Hay algo en la estructura de los problemas que se relaciona con la forma en que los pensamos y con la lógica con la que intentamos responderlos. Esto puede seguir siendo útil en cualquier tiempo en el que haya seres humanos que sufren.

Las coyunturas siempre presentan encrucijadas, conflictos y dificultades para encontrar respuestas que permitan sufrir menos. Eso era actual en otros tiempos y lo sigue siendo hoy. Por eso, creo que necesitamos contar con herramientas cada vez más complejas para no quedarnos en la receta de cocina.

La complejidad como invitación a seguir pensando

Entrevistadora: Me parece que lo que nos propone el psicoanálisis es, justamente, una lectura desde la complejidad, que nos permite salir de la encerrona de una única lógica para pensar. Me viene a la cabeza la teoría de la complejidad de Edgar Morin.

Creo que esto no tiene que ver con la edad cronológica, sino con una invitación para todos los colegas: volver a leer a los clásicos, recorrer las distintas líneas que propone el psicoanálisis, establecer diferenciaciones y enriquecer nuestra práctica. ¿Cómo lo pensás?

Lily: Sí, por supuesto. Antes de encontrarnos, había estado leyendo sobre una escritora polaca que conocí a través de una autora chilena, descendiente de polacos, que viaja a Polonia y se encuentra allí con parte de su poesía. Esa lectura le permite reorientar y redescubrir el vínculo con su familia.

A partir de esa experiencia, llegué a un pequeño escrito en el que la autora reflexiona sobre qué ocurre cuando dejamos de cuestionar lo aprendido. Plantea que, para los poetas, una respuesta no basta si cierra la puerta a seguir investigando.

Hay una idea de ese texto que me interesa especialmente: cualquier conocimiento que no dé lugar a nuevas preguntas se extingue rápidamente; no logra mantener la temperatura necesaria para sustentar la vida.

Me parece una reflexión muy valiosa para nuestro campo. Si dejamos de interrogarnos, si consideramos que ya encontramos todas las respuestas, corremos el riesgo de cerrar el camino que permite que el conocimiento siga vivo.

 

Un espacio abierto al intercambio

 

Entrevistadora: Me encanta esta idea para ir cerrando. Ojalá que este encuentro sea el comienzo de un espacio abierto a nuevas preguntas y que nos anime a seguir encontrándonos como colegas.

Valoro mucho tu recorrido, no solamente en lo profesional, intelectual y académico, sino también en lo personal. Me gustaría que este intercambio nos permita continuar pensando sobre los paradigmas que orientan nuestra práctica, la complejidad de la dimensión clínica y los aportes del psicoanálisis.

Lily: Si surgen preguntas de los colegas acerca de estos paradigmas, de las nuevas preguntas que necesita el campo del psicoanálisis o de la complejidad de la dimensión clínica, con mucho gusto las respondería.

Entrevistadora: Entonces nos queda también esta invitación de Lily hacia nosotros y hacia el Consejo Directivo: tomar el desafío de seguir pensando y encontrándonos.

Muchas gracias, Lily, por este intercambio.

Lily: Gracias a ustedes. Ha sido un gusto y ojalá podamos tener algún otro intercambio intelectual.


 

Una invitación a continuar el diálogo

 

Este encuentro nos recuerda que sostener nuestra práctica también implica revisar los modos en que pensamos, escuchamos e intervenimos. Frente a las urgencias de la época, mantener abiertas las preguntas y enriquecer nuestras herramientas conceptuales constituye una invitación a seguir construyendo, entre colegas, una lectura rigurosa y compleja del sufrimiento humano.