GUARDIA: URGENCIA,  EMERGENCIAS Y ALGO MÁS

GUARDIA: URGENCIA,  EMERGENCIAS Y ALGO MÁS

GUARDIA: URGENCIA,  EMERGENCIAS Y ALGO MÁS

Lic. Ángel Orbea

Entusiasmado con el llamado a cobertura de cargos de psicólogos de guardia en el SISP (Sistema Integrado de Salud Pública) de Tandil -del que no soy postulante- y sobre cierta experiencia propia y conocimiento del tema, brevemente señalo:

  1. Diversas escuelas y experiencias han nutrido textos, jornadas y debates sobre el tema en cuestión. Libros, manuales y  folletos sobre la urgencia y la guardia en Salud Mental atiborran las bibliotecas hospitalarias, sin que nadie los estudie, salvo cuando una situación lo impone. En la orientación lacaniana, una urgencia es una versión de la prisa sin medición de la palabra. Una guardia en un hospital general no produce  casos: se tratan, más bien, situaciones donde se juega una demanda imperativa, muchas veces representada por interpósitas personas e instituciones. Por lo tanto se trata de un punto ciego del sujeto, casi siempre  motivado por una repetición sin causa explícita que se interpreta como “cadena rota”. Tal ruptura muchas veces tiene una anterioridad dramática que la presentación en una guardia sanciona como un antes y un después, sustrayendo o aportando una temporalidad  sesgada. En ese marco, el encuentro con el psicólogo esclarecido en una guardia sanciona la “urgencia subjetiva” introduciendo algo del tiempo. Urgencia subjetiva es un término   propio del psicoanálisis, por cuanto no se trata de una  situación socio-económica ni patológica pura, sino de una insistencia pulsional bajo diversas presentaciones, como violencia, intento de suicidio, acting, brote, etc..

Conviene aclarar que la presentación de la emergencia subjetiva no solo ocurre en una guardia hospitalaria; cualquier colega que atienda en su consultorio  podrá probar la cantidad de sesiones en que se dan situaciones de urgencia y hasta de emergencia. Nuestro trabajo muchas veces exige más disposición de la que le damos y esto ha llevado a conformar ese espacio llamado “supervisión”.

 

  1. Si el riesgo es de muerte, entonces la situación se considera de emergencia y la intervención es total. En este punto, pongo por caso lo siguiente: una joven pareja espontáneamente  concurre a un hospital público   para solicitar anticonceptivos. En la institución se le responde que debe pasar por ciertos  protocolos, trámites y  que  demandaría al menos 5 días. Esa noche, y otras tantas,  los jóvenes tendrán relaciones sexuales y el riesgo de embarazo seguramente los llevara a una simple situación de emergencia objetiva.

Cuando se depende de otro se puede llegar a precipitar todo, pasando de una urgencia a una emergencia, tal como esta situación lo muestra.

 

  1. Que un sistema de salud sostenga una guardia con psicólogos, en principio es un gran alivio para los clínicos de guardia, una exigencia frente a presentaciones propias de la ciudad y la calle. Pero es también un desafío para el sistema de salud  por cuanto no solo en las guardias hay emergencias y urgencias, más bien es lo que caracteriza ciertos momentos de los sujetos contemporáneos donde no hay síntoma, ni angustia, solo mostración y presentación sin representación.

El riesgo es patologizar esto de tal manera que los profesionales de guardia puedan caer  en una creencia terapéutica ciega, con gran perjuicio para el usuario y la ciudad.

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