Trabajo para la jornada: “VIOLENCIA POR IDEAL, VIOLENCIA POR RESTO”

Trabajo para la jornada: “VIOLENCIA POR IDEAL, VIOLENCIA POR RESTO”

Lic. Angel Orbea

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¿Cómo es posible la violencia?

“como puede ser culpable un hombre” (Franz Kafka)

Promediando el fin de la jornada, y ante la sana diversidad de las exposiciones con sus  comentarios,  había pensado un trabajo de 17 páginas, por  cuanto se trata de presentar dos textos, uno de 1924 de Freud, “El problema económico del masoquismo”, y el clásico “La agresividad en psicoanálisis” de J. Lacan de  1948

Dos trabajos de psicoanálisis bien diferentes que captan muy bien el siglo en que fueron elaborados

Pero  dadas las 6 horas de jornada que llevamos, y consecuente con la reducción analítica,  voy a leer solo  17 acotados  puntos  al respecto

 

  1. El punto de partida del Freud es rupturista respecto todo lo dicho sobre  el dolor y el place, pues en el texto que comento el punto de partida es  “hay placer en el dolor”, pero el dolor no necesariamente produce placer.

 

  1. Se destaca que, a diferencia de los animales; el placer de una satisfacción   como vivencia es anterior  al dolor, por eso es fundante del psiquismo, y la memoria.

 

  1. Lo que Freud presenta como un misterio se llama “masoquismo”,  que es del orden de lo sexual, y  tiene como antecedentes la excitación infantil acompañada de actos onanistas, es decir un fantasma y su satisfacción.

 

  1. La violencia es in corpore como los placeres. El canibalismo es el modelo de placer absoluto, se liga al suicidio. La violencia llamada simbólica es significante, y aunque golpee  el pensamiento resuena en el cuerpo. Un  ejemplo de su efecto es esa tonalidad emotiva llamada vergüenza, que según Agamben ocurre cuando alguien queda captado en sí mismo.
  2. El placer es de una cosa, de un objeto y sus cualidades,  que necesariamente debe ser  idéntica. Por eso se  repite, es lo mismo. El modelo del placer más arcaico es la incorporación, pero la polis lo impide, de donde se sigue que beber y comer son los modelos más instalados de placer

  

  1. La hipótesis económica de Freud es de Más allá del placer. Allí es donde  Freud en el Problema económico del masoquismo toma el modelo del  “niño malo” que es aquel  que para hacerse amar se hace odiar, o recíprocamente se hace odiar a través del amor tierno.  Hoy es el “niño amo”, al que además se le supone un saber más allá de los mayores.

 

  1. A esta condición  de la subjetividad algunos le llaman psicopatía, y la colocan en la base de las acciones criminales  sin poder explicar más de eso, ni encontrarle una terapéutica acorde.

 

  1. Freud establece tres  modos del masoquismo: 1-el erógeno, 2-el moral, 3- el femenino. Los tres tienen  como correlato un ejercicio de una violencia  ubicua, sutil,  y hasta brutal, y no cotizan  para perversión.

 

  1. Freud sostiene que lo económico bajo la forma de la pulsión puede exteriorizarse, y eso da el Recíprocamente, cuando la pulsión se interioriza, se da el masoquismo erógeno.

 

  1. Esta forma de masoquismo erógeno  sigue el trazado de la primera infancia hacia lo fálico, con el modelo de la incorporación oral, luego la violencia excrementicia anal, hasta la ambigüedad fálica, donde el órgano viril  se pone en función por el padre,  que interdictando  su función significa el enigmático deseo de la madre.

 

  1. En el Edipo freudiano el padre es un agente de la prohibición y por lo tanto impide una satisfacción,  por lo mismo se hace acreedor de un odio que puede llevar a lo peor. Tradicionalmente ese   padre es también  condición del ideal,  y de los ideales sociales que orientan  a las comunidades, que en la historia hasta hace no hace  más de 30 años han tenido una connotación netamente viril. Tal condición viril está en la base de la violencia por el ideal, cuya máxima expresión es el terrorismo suicida

 

  1. Ese padre freudiano prohibidor es el   agente  representante de una ley perversa porque   impide y posibilita la apertura a lo sexual, y también  a lo femenino,  de donde se siguen una serie de estados patológicos, hasta la psicosis. Es el padre del patriarcado, para decirlo  con el peso de la época

 

  1. Respecto al “masoquismo femenino, Freud sostendrá que le ocurre a los hombre, por cuanto en muchos casos estos tienen fantasías de autoflagelación y esperan ser tratados y satisfechos  como una mujer erotizada, sin que pueden explicar,  o decir algo de eso.

 

  1. Para el masoquismo moral, Freud le da todo su peso a lo interior, que se expresa en el Superyo que es el resultados de la interiorización de la autoridad de los  padres, maestros e instituciones,  que llega a producir culpa como una enfermedad,  donde se pasa del “sentimiento inconsciente de culpa” a la necesidad de castigo” . Freud infiere que una persona tomada en esta posición tendrá un “destino oscuro”.

 

  1. En esta perspectiva moral el sujeto contemporáneo, a la inversa de lo que pasaba en la época de Freud, se hace resto,  por lo tanto desde esa posición su moral ya no es mental,  sino que tiene como eje la satisfacción directa que hoy la sociedad ultra moderna ofrece.  

 

 

  1. Aquí ya estamos frente a la cuestión central de la violencia, que es el castigo y la pena.  Lacan en varias oportunidades abordo  de diversas maneras el tema   manteniendo una unidad  donde “para una sociedad dada, la significación y  el sentido  del castigo da la medida de la responsabilidad de la misma”. Está en la cuarta tesis de su escrito.

 

  1. En su texto del 48 Lacan reconoce que la agresividad se constituye por como una tendencia inherente a la estructuración del Yo humano, y que “en la sociedad moderna se pasa de una intención agresiva a una tendencia constante de agresividad”. Es allí donde intervienen las nociones de, culpa, causa, y pena. El derecho sumara las nociones de prueba y verdad.

 

A modo de una conclusión

 

Es con Lacan que el padre sale de su estatus religioso trágico, ya que en su última enseñanza  sostendrá que el padre lejos de ser el prohibidor,  es  apenas y con suerte el modelo de una función que posibilita la apertura al otro sexo y  “el goce de la mujer”, que está en la antípoda del masoquismo femenino,  por cuanto el goce sale de esa dimensión mórbida de la falta, para ser la condición del sujeto hablante,  en tanto que tiene un cuerpo vivo,  que  es también como acontecimiento su síntoma singular y su verdadero nombre.

Mientras que un padre se tome por tal, habrá más violencia